Para todos aquellos que no
sepáis de que va esto, en los comentarios de hace dos semanas
Remi, me propuso investigar sobre una
expresión que le viene de familia y que dice de padres adobes hijos adoquines.(como es muy largo para ponerlo en comentarios pues abro otra entrada y así os
culturizáis un poco)
Esta
expresión que parece tan castellana podría no
ser lo tal ya que el mundo es algo más grande que castilla, aunque no lo
creáis. Habría que empezar sabiendo algo del adobe.
El adobe es una pieza para
construcción hecha de una masa de barro (arcilla y arena) mezclada con paja, moldeada en forma de ladrillo y secada al sol; con ellos se construyen paredes y muros de variadas
edificaciones. La técnica de elaborarlos y su uso están extendidos por todo el mundo, encontrándose en muchas culturas que nunca tuvieron relación.
La más antigua ciudad conocida,
Çatalhöyük, en
Anatolia, del
VII milenio antes de Cristo, tenía las casas construidas con adobes. En el Antiguo
Egipto se empleó
frecuentemente el adobe, elaborado con limo del
Nilo, en la
construcción de casas, tumbas (
mastabas), fortalezas, e incluso palacios, aunque los egipcios también fueron los primeros en emplear la piedra tallada para erigir templos, pirámides y otras
edificaciones monumentales.
En Perú existe la ciudadela de
Chan Chan, la ciudad de barro más grande de América, perteneciente a la Cultura
Chimu, (1200-1480).
Chan Chan se ubica en el valle de Moche, frente al mar, a mitad de camino entre el balneario de
Huanchaco y la ciudad de
Trujillo, capital del departamento de La Libertad en la costa norte del Perú. El sitio
arqueológico cubre un área aproximada de veinte kilómetros cuadrados. La zona central está formada por un conjunto de diez recintos amurallados (llamados "ciudadelas") y otras pirámides. Este conjunto central, cubre un área de seis kilómetros cuadrados,
aproximadamente. El resto, está formado por una multitud de pequeñas estructuras mal conservadas, veredas, canales, murallas y cementerios.
En España, es característico, entre otras, de las regiones secas de Castilla y León donde se añade paja al barro. Las
construcciones de adobe se suelen remozar con una capa del mismo barro con lo que dan ese aspecto tan curioso de las casas típicas de Tierra de Campos. También es usual en regiones semi-desérticas de África, América Central y América del Sur (rancho.)
En México,
Colombia, Ecuador, Perú,
Bolivia, Argentina y en el sur y norte de Chile las casas de adobe son aun patrimonio de muchas familias humildes, que conservan esta tradición desde tiempos inmemoriales. Mezclar pasto seco con el barro permite una correcta aglutinación, gran resistencia a la intemperie y evita que los bloques una vez
solidificados tiendan a agrietarse. Posteriormente los bloques se adhieren entre sí con barro para levantar muros.
Actualmente algunos arquitectos siguen utilizando muros de adobe en combinación con cimientos, columnas y losas de hormigón debido a sus características. En muchas ciudades y pueblos de Centro y Sur de América la
construcción con adobes se mantiene viva aunque amenazada por las
imposiciones del mercado formal o por la mala fama que le han hecho los sismos y el mal de
Chagas. En
Uruguay, el adobe es una de las técnicas tradicionales de
construcción que poco a poco fue dejada de lado aunque en los últimos 20 años se han realizado experiencias tanto en
Montevideo como en el interior del país.
La
reactivación de una arquitectura en adobe en gran medida se debe al ahorro de energía que las
edificaciones con este material suelen implicar, en efecto el adobe resulta un excelente aislante térmico motivo por el cual se reducen las demandas de energía para refrescar o caldear las viviendas. Por otra parte, uno de los problemas típicos del adobe es su absorción de la humedad del suelo por capilaridad, para esto una solución bastante frecuente es utilizar un cimiento hidrófugo o impermeable de hasta
aproximadamente un metro de altura sobre el nivel del suelo, tal cimiento suele ser de piedras o, más modernamente, de hormigón.
Mezcla de los ingredientes del adobe en el Departamento de
Huancavelica, Perú.
Elaboración de adobes en Progreso,
Uruguay.Se elabora con una mezcla de un 20% de arcilla y un 80% de arena y agua, se introduce en moldes, y luego se deja secar al sol por lo general unos 25 a 30 días. Para evitar que se agriete al secar se añaden a la masa paja,
crin de caballo, heno seco, que sirven como armadura. Las dimensiones adecuadas deben ser tales que el albañil pueda manejarlo con una sola mano, normalmente son de unos 6 x 15 x 30 cm.
Puede deshacerse con la lluvia por lo que,
generalmente, requiere un mantenimiento sostenido, que debe hacerse con capas de barro (revoques de barro). No es correcto hacerlo con mortero de cemento, puesto que la capa resultante es poco permeable al vapor de agua y conserva la humedad interior, por lo que se desharía el adobe desde dentro. Lo mejor para las paredes externas es la utilización de enlucido con base en la cal apagada en pasta, arcilla y arena, para la primera capa, en la segunda, solamente pasta de cal y arena. Para las internas se puede hacer una mezcla de arcilla, arena y agua.
En países de mano de obra barata es muy económico; permite fabricar uno mismo los materiales para construir su propia casa. Antiguamente, en los días que los labradores no tenían faenas que hacer en el campo, fabricaban adobes, que luego vendían al que quisiera hacerse una casa. De ahí el proverbio: mientras descansa está haciendo adobes .
Actualmente se fabrican de manera más certera con respecto a la composición, y suelen tener un veinte por ciento de arcillas y un ochenta por ciento de arena, eso en función de la composición del suelo, cuanto más arcilloso mas arena se agrega, no agregando ningún tipo de paja u otros elementos a la mezcla. Las investigaciones han mostrado que la inclusión de fibras vegetales puede servir como atracción para las termitas y además, si el secado del adobe sin fibras ocurre en la sombra, la retracción es menor.
Tiene una gran inercia térmica, por lo que sirve de regulador de la temperatura interna; en verano conserva el frescor, y durante el invierno el calor.
Frente al tapial, que es semejante pero puesto en obra en masa, con encofrados, tiene la ventaja de que requiere mucho menos tiempo de
preparacion.
La
construcción con adobes presenta la ventaja de su similitud formal,
constructiva y estética con el ladrillo de campo cocido. En caso de disponer de mucha mano de obra, especializada o no, esta técnica es muy adecuada en función de los procesos de fabricación que permiten la integración de gran cantidad de personas durante el pisado y moldeado aunque se debe tener en cuenta aquí es el control durante la producción para minimizar la variación de las dimensiones y la forma irregular de las piezas. Los muros de adobes presentan muy buenas condiciones de aislamiento acústico y térmico debido a las características del material y los espesores utilizados.
Las desventajas de esta técnica están en función del propio proceso de fabricación que puede resultar lento ya que se requieren dos o tres semanas para poder utilizar las piezas en caso de que la producción se haga en obra. El proceso también depende de las áreas de pisado, secado y acopio, que comandarán la continuidad de producción mientras se espera por el secado de las piezas anteriores. Por lo tanto, esta técnica requiere cierta previsión de infraestructura para contar con superficies
horizontales y limpias, y zonas protegidas para evitar que el agua de lluvia afecte a la producción.
Las fallas comunes en las
construcciones con adobes pueden ser reducidas mediante los controles de la tierra y los
estabilizantes utilizados, el dimensionado adecuado de las piezas y los muros, el dimensionado adecuado de la estructura, tanto de la cimentación como del muro portante, o las vigas y pilares y la protección frente a la lluvia y a la humedad natural del terreno. Tanto las ventajas o desventajas se deben tener en cuenta como datos de la realidad pero las condicionantes propias de la obra serán las que determinen la viabilidad o no de los procesos.
En América Latina se ha demostrado que las estructuras de adobe presenta una alta
vulnerabilidad sísmica, ya que se comportan mal ante las fuerzas inducidas por los terremotos —incluso los temblores moderados de tierra—, colapsando de manera súbita. Esto ha generado un gran número de pérdidas humanas e importantes pérdidas económicas, culturales y
patrimoniales. Un caso concreto es el terremoto de la ciudad de
Cartago en Costa Rica de 1910, después del cual se prohibió la utilización de adobe en las
construcciones de dicho país.
Según las Normas Argentinas para
Construcciones Sismorresistentes: Reglamento
INPRES -
CIRSOC 103: «Existen materiales aptos para lograr
construcciones seguras, y materiales no aptos (tales como el adobe), pero de ninguna manera puede hablarse de materiales
antisísmicos».
Esta situación condujo a que los gobiernos y la población en general hayan favorecido la reconstrucción con bloque, ladrillo y hormigón. Sin embargo, estas viviendas nuevas, aparte de perder su calidad térmica, son más costosas y su edificación en
autoconstrucción se hace más difícil. Por esta razón, muchos centros de investigación y agencias de cooperación están trabajando para desarrollar
construcciones sismorresistentes en adobe, que sean saludables y socialmente
sostenibles.
En
Colombia y Perú se han desarrollado diversos estudios y técnicas tendentes a obtener piezas de adobe
sismorresistente, prestando especial interés en la adecuada composición y sus dimensiones óptimas, pudiendo utilizase tanto en nuevas
construcciones como en
rehabilitación.
Durante el terremoto de Chile de 2010, diversas
construcciones de éste material colapsaron o quedaron gravemente dañadas, comunas como
Yumbel, Santa Cruz,
Talca (casco histórico),
Tirúa, quedaron
prácticamente en el suelo debido a estos derrumbes.
Actualmente Diversas
universidades de Chile, organismos de estado, y oficinas privadas están ideando una manera de reciclar el adobe y darle propiedades
antisismicas manteniendo la identidad cultural del país.
Por otro lado los adoquines (del árabe
ad-
dukkân, "piedra escuadrada") son piedras o bloques labrados y de forma rectangular que se utilizan en la
construcción de pavimentos. El material más utilizado para su
construcción ha sido el granito, por su gran resistencia y facilidad para el tratamiento. Sus dimensiones suelen ser de 20 cm. de largo por 15 cm. de ancho, lo cual facilita la manipulación con una sola mano.
Su origen se remonta a hace 25 siglos. Los
cartagineses y romanos los utilizaban en sus grandes vías para dotarlas de rapidez y duración. Para lograr un transporte más cómodo se vio la necesidad de conseguir una superficie de rodamiento más continua y esto no se podía lograr con el empedrado anterior, que consistía en piedras sin tallar en estado natural.
El adoquinado se utilizó de modo funcional hasta finales del siglo
XIX. En tiempos de Napoleón se construyeron grandes avenidas en las ciudades, entre otras cosas para posibilitar que las grandes piezas de artillería circularan por las calles. Más adelante los franceses construyeron las carreteras de pavés. La aparición del automóvil hizo crecer el ritmo de
pavimentación y el adoquinado dejó de ser rentable.
Hoy se utilizan los adoquinados con motivos estéticos y todavía muchos de los antiguos se encuentran en servicio y en buen estado, prueba de la gran robustez de este sistema. Asimismo, se han desarrollado adoquines de hormigón, los cuales se utilizan de manera similar a los antiguos adoquines de piedra y dan origen a lo que se denomina pavimentos articulados. A veces, a los adoquinados modernos se les añaden colorantes buscando un mejor resultado estético.
Por lo que la
expresion a la que
Remi hace referencia puede datar de hace 25 siglos, si es que hay que
joderse Remi lo viejo que eres.
Otra curiosidad que os escribo y que si os gusta
pondre más, aprovechando el hilo que ha soltado
Remi es el origen de otra expresión que es la de "morder el polvo"
Esta expresión viene de los caballeros de la Edad Media, cuando se sentían mortalmente heridos, tomaban un puñado de tierra y lo mordían, como beso postrero de respeto y despedida a la madre Tierra, que los había sustentado y que ahora iba a recibirles en su seno. Este ritual dio lugar a la expresión morder el polvo, que equivale a humillarse, a darse por vencido.
A si que del grupo ciclista
kamorketeke espero que nadie "muerda el polvo"
Un saludo y ya os pondré más curiosidades a cerca de expresiones coloquiales